domingo, 6 de agosto de 2006

priva

La privación es algo relativo. Hay bebés muriendo de hambre, muriendo como moscas cada segundo. El hecho de que esto ocurra en otro lugar no anula esa verdad fundamental. Durante el tiempo que me lleva machacar estas pastillas, cocinarlas e inyectarlas, miles de bebés en otros países, y quizá unos cuantos en éste, estarán muertos. Durante el tiempo que me cuesta hacer esto, miles de ricos hijos de puta serán miles de libras más ricos, al ir madurando las inversiones.
Machacar pastillas: vaya un puto primo. De verdad que debería dejar las pirulas para el estómago. El cerebro y la vena son demasiado frágiles para transportar eso por vía directa.
Como Dennis Ross.
A Dennis le dio un gran colocón el whisky que se inyectó. Después sus ojos empezaron a girar, la sangre le inundó las narices, y fin de Denny. Una vez que ves la sangre de la nariz ir a parar al suelo a ese ritmo... se acabó la función. Machismo yonqui... nah. Exigencia yonqui.
Desde luego que estoy asustado, cagándome en los gallumbos, pero el que se está cagando es otro que el que machaca las pastillas. El que está machacando las pastillas dice que la muerte no puede ser peor que no hacer nada para detener este consistente declive. Ese es el yo que siempre gana las discusiones.
Nunca hay ningún verdadero dilema con el jaco. Sólo los hay cuando se acaba.

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